Saltar al contenido
Pecados Capitales

Ira

ira

La ira es un sentimiento de odio y enfado irrefenable hacia algo o alguien. Este pecado es la contraposición total de lo que predica la fe cristiana. La moral cristiana nos inculca el autocontrol y el sobreponer el bienestar del prógimo ante el nuestro. En el cristianismo nos encontramos con una actitud de brindar ayuda a quien lo necesite, pero ante todo el saber perdonar a quien nos ofende, como Dios nos perdonará a nosotros y a nuestros pecados. La ira implica maldad implícita en nuestras acciones y se relaciona con el odio a nuestros semejantes.

Motivo de la ira

La ira es un sentimiento el cual es capaz de detonarse de diversas maneras. En la mayoría de los casos se produce cuando nos encontramos con personas que no comparten nuestra opinión e ideales. En estos casos produce roces y enfrentamientos por querer imponernos sobre los demás. Es ese momento en el que aparece el sentimiento de ira el cual nos hace convertirnos en personas totalmente distintas y nos provoca esa deseo de hacer daño y generar odio. Es normal ver como la ira desemboca en pecados mortales de gravedad llegando al asesinato en muchos casos.

La Ira en la actualidad

Actualmente en nuestra sociedad es relativamente fácil encontra ejemplos de ira. Los encontramos en la violencia de género que diariamente acaba con la vida de mujeres. También aparece en el ámbito escolar con el conocido bullying, en el que jóvenes atormentan a otros jóvenes sin razón coherente, en muchos casos por un sentimiento de ira interior que no encuentra salida ni se le educa al jóven para poder canalizarnos. Pero también encontramos este pecado en las religiones. El terrorismo es una de las grandes epidemias de la era moderna, herramienta con la cual surgen fanatísmos que envenenados por la ira y por una errónea interpretación de la enseñanzas de su religión atacan he imponen sus ideales con la maquinaria del terror.

Cómo evitar la Ira

La Ira es un sentimiento potente y que nos invade con fuerza, sin embargo tanto en las religiones como fuera de ellas, existen herramientas para cultivar nuestro interior y espíritu y de esta manera aprender a controlar la ira. El cristianismo nos inculca hacer el bien, tener bondad, y apaciguar nuestros demonios interiores. Esto es una arduo camino que se consigue con práctica, y que tiene como meta la satisfacción propia sin usar como método a nadie ni nada más que nuestro espíritu. Por otro lado, en las regíones orientales nos encontramos con prácticas de meditación con las cuales controlar nuestro yo interior.