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Pecados Capitales

Envidia

envidia

La envidia es un pecado capital el cual se define como el sentimiento de deseo hacia los logros y bienes del otro. Para el cristianismo la envidia esta considerada no como un pecado capital por su gravedad, si no porque da pie a otros pecados. En muchos casos el sentimiento de envidia provoca que sintamos la necesidad de desprestigiar o difamar de otras personas por el mero hecho de que consiguen llegar a metas y nosotros no.

Motivo de la Envidia

Sentimos envidia cuando sin poner por nuestra parte los medios para llegar a nuestras propias metas, nos encontramos en un sentimiento amargo hacia aquellos que poseen o logran lo que nosotros no. Como citaba el autor Dante Aliguieri en su poema “El Purgatorio” la envidia es “Amor por los propios bienes pervertido al deseo de privar a otros de los suyos“. Es común como este pecado capital se abre paso de manera enfermiza por la persona que lo siente, desembocando en otros pecados mortales, como el asesinato.

La envidia en la actualidad

En la actual sociedad consumista en la que observamos estilos de vida poco equitativos entre unas clases sociales y otras, es muy común observar como la envidia se abre paso entre la personas. Lo observamos en diversos ámbitos como el profesional o el personal. Lo cual en muchos casos crea disputas y tensiones incluso entre personas de confianza llegando incluso a rupturas en relaciones personales. En el ámbito profesional la envidia esta arraigada en las nuevas profesional que están naciendo en los últimos tiempos, ya que se depende en gran parte del status propio de la persona y de su numero de seguidores. Personas de este tipo son amadas y odiadas a partes iguales dado que una parte de la población opina que sus logros y su status financiero no corresponde con la labor que realizan.

Cómo evitar La Envidia

La envidia según la iglesia es provocada por el demonio Leviatán, un monstruo marino que únicamente podía ser controlado por Dios. Sin embargo, este sentimiento como hemos aclarado, se basa en desacreditar el bien ajeno. El sentimiento de envidia se puede evitar centrándonos únicamente en nuestra persona y en nuestros logros y metas personales, los cual nos darán un sentimiento de plenitud contrario a la envidia.